Moving through grief, 2020
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A ray of hope in the face of loss
Transitar el duelo se configura como una instalación escultórica que explora los procesos de pérdida, dolor y transformación inherentes a la experiencia humana. A través de una disposición de láminas de vidrio apoyadas sobre el muro, entre las que se insertan recipientes realizados en hormigón, la obra construye un espacio de reflexión en torno a la muerte, la ausencia y las posibilidades de sanación que emergen tras toda fractura emocional.
La pieza nos ofrece una tensión constante entre opuestos. El vidrio, frío y aséptico, evoca la distancia, la fragilidad y el vacío que acompañan a la pérdida. Sin embargo, su cualidad de transparencia introduce simultáneamente una dimensión de apertura: se convierte en metáfora de la posibilidad de atravesar el dolor sin quedar definitivamente atrapados en él. Sugiriendo que incluso en la experiencia más oscura persiste la posibilidad de una transformación.
Junto a esta presencia etérea, nos encontramos, con su rotundidad, varios recipientes de hormigón. Su forma remite a la acción de contener, recoger y recibir; son volúmenes concebidos para albergar aquello que necesita ser acogido. En este sentido, se presentan como imágenes de cuidado y reparación. Sin embargo, la naturaleza del material con el que están construidos —duro, áspero, pesado— devuelve al espectador a la realidad del sufrimiento, recordando que los procesos de sanación no se producen al margen de la herida, sino precisamente a través de ella.
La instalación se introduce en un territorio de tránsito donde dolor y regeneración, ruptura y reconstrucción, conviven en un delicado equilibrio. La obra propone una reflexión sobre la actitud que adoptamos frente a la pérdida y cómo vivimos su duelo. Señala la posibilidad de permanecer fijados en el trauma, pero también la capacidad de, mediante la aceptación, construir una experiencia transformadora.