Allowing it to happen, 2025
ST 1, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 9,5 x 13,5 x 2 cm.
ST 11, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 9,5 x 9,5 x 2 cm.
ST 10, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 16 x 16,5 x 2 cm.
ST 5, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 18,5 x 18,5 x 2 cm.
ST 9, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 9,5 x 13,5 x 2 cm.
ST 4, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 10,5 x 15,5 x 2 cm.
ST 16, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 16,5 x 16,5 x 2 cm.
ST 8, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 21 x 14 x 2 cm.
ST 2, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 13 x 13 x 2 cm.
ST 6, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 15,5 x 10,5 x 2 cm.
ST 13, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 16 x 16,5 x 2 cm.
ST 17, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 10,5 x 15,5 x 2 cm.
ST 7, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 18,5 x 18,5 x 2 cm.
ST 3, de la serie "Dejarse hacer", 2025. Impresión digital sobre tela y metal. 15,5 x 10,5 x 2 cm.
A photographic installation that reflects on acceptance as a form of growth
Dejarse hacer, una instalación compuesta por una serie de fotografías que documentan el rastro de una gran nevada. Las imágenes, adheridas a una pieza metálica que las enmarca y convierte en objetos, conforman un recorrido visual y conceptual en el que se propone la aceptación como modo de relación con la realidad. Las obras, al presentarse sobre la pared, adquieren un carácter instalativo conformando una única pieza que permite no solo contemplarla, también habitarla.
La obra ofrece un posicionamiento frente al mundo: dejarse atravesar por lo que sucede. Descubrir que, al aceptar la realidad sin resistencia, ésta revela su potencia transformadora. Lo placentero, lo doloroso, lo indiferente —todo es materia prima para el crecimiento personal.
Las fotografías recogen la huella de una gran nevada que cubrió por completo el paisaje. Sin embargo, en medio de esa aparente uniformidad blanca, persisten pequeños huecos, fisuras a través de las cuales la realidad anterior aún se deja entrever. Esta tensión entre lo visible y lo oculto se convierte en una poderosa metáfora de la vida misma: ni lo positivo logra tapar del todo lo negativo, ni lo negativo cubre completamente lo positivo. Siempre quedan aberturas, grietas por las que se cuela la posibilidad de ver más allá de lo evidente.
La instalación se convierte así en un espacio de contemplación activa, no se limita a mostrar, nos lleva a experimentar. La fotografía se vuelve presencia y el espectador es invitado a adoptar ese mismo gesto de apertura: a dejarse hacer.